Mujeres en la Fórmula 1: inclusión, regulación y retos pendientes
La Fórmula 1 ha sido considerada la máxima categoría del automovilismo desde su creación en 1950 y, hasta la actualidad, se mantiene como una de las competencias deportivas más populares a nivel mundial. A lo largo de su historia, este deporte ha experimentado avances significativos en materia de innovación tecnológica, desarrollo de motores, regulación técnica y fortalecimiento de los protocolos de seguridad para las personas pilotos. Sin embargo, pese a esta evolución constante, la Fórmula 1 ha sido un espacio predominantemente masculino, lo que plantea una interrogante relevante desde una perspectiva jurídica y de género: ¿por qué, a más de siete décadas de su creación, ninguna mujer ha logrado consolidarse como competidora regular en la máxima categoría del automovilismo?
En 1958, María Teresa de Filippis se convirtió en la primera mujer en competir en la Fórmula 1, abriendo un precedente en un deporte históricamente reservado a los hombres. Años más tarde, en 1975, Lella Lombardi marcó otro hito al convertirse, hasta la fecha, en la única mujer en sumar puntos en un campeonato mundial de Fórmula 1. Estos hechos, lejos de reflejar una integración sostenida, evidencian que la participación femenina ha sido excepcional y limitada. Esta realidad suele justificarse mediante argumentos relacionados con supuestas diferencias físicas, los cuales han sido utilizados para restringir el acceso de las mujeres a espacios de alta competencia. No obstante, la Fórmula 1 como organización deportiva global ha atravesado constantes transformaciones normativas e institucionales, lo que permite analizar si dichos cambios han incorporado, de manera efectiva, una perspectiva de igualdad y no discriminación desde un enfoque jurídico.
La limitada participación de las mujeres en la Fórmula 1 no puede entenderse únicamente como una cuestión de mérito deportivo, sino como el resultado de barreras estructurales vinculadas al acceso a formación, financiamiento, visibilidad y oportunidades de competencia. Desde una perspectiva jurídica, estas barreras plantean interrogantes relevantes en materia de igualdad y no discriminación, especialmente considerando que las organizaciones deportivas internacionales ejercen funciones normativas que inciden directamente en el desarrollo profesional de las personas atletas. En este contexto, en 2009 la Federación Internacional del Automóvil (FIA) estableció el comité “Women in Motorsport Commission (WIMC)”, con el objetivo de promover la participación de las mujeres en el automovilismo y fomentar un cambio cultural dentro del deporte motor. Esta iniciativa representó un primer esfuerzo institucional para reconocer la desigualdad existente y generar condiciones más equitativas de acceso.
Posteriormente, en 2022, la FIA anunció la creación de la F1 Academy, una serie de competencias exclusivamente para mujeres, bajo la dirección general de Susie Wolff, quien fue piloto de pruebas para Williams en el año 2014, convirtiéndose en la primera mujer en participar en un fin de semana de F1 en 22 años desde Giovanna Amati. La F1 Academy tiene como objetivo centralizar la preparación, formación y desarrollo de jóvenes pilotos mujeres, con la finalidad de facilitar su progresión hacia categorías superiores del automovilismo. Su temporada inaugural tuvo lugar en 2023, consolidándose como una medida de carácter estructural que busca corregir desigualdades históricas mediante mecanismos de equidad, lo que abre el debate sobre el alcance y la eficacia de este tipo de acciones desde un enfoque jurídico.
Pero ¿qué ocurre fuera de la pista? ¿Quiénes son las mujeres que, desde roles estratégicos y de liderazgo, han contribuido de manera decisiva al éxito de sus equipos? En 2010, Monisha Kaltenborn se convirtió en la primera mujer en desempeñarse como directora de equipo (Team Principal) en la Fórmula 1, al frente de Sauber, marcando un precedente en un ámbito históricamente dominado por hombres. Por su parte, Hannah Schmitz asumió en 2021 el cargo de ingeniera principal de estrategia del equipo Red Bull Racing, donde ha sido clave en la toma de decisiones que contribuyeron a la obtención de los campeonatos mundiales de 2021, 2022 y 2023. Asimismo, en 2024, el equipo Haas anunció que Laura Müller sería la ingeniera de carrera del piloto Esteban Ocon, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este puesto en la historia de la Fórmula 1. Su nombramiento representa un avance significativo en términos de representación femenina, aunque también evidencia que aún persiste la necesidad de ampliar la participación de las mujeres en puestos técnicos y de toma de decisiones.
En este sentido, iniciativas institucionales como la Carta de Diversidad e Inclusión reflejan un esfuerzo por transformar la cultura organizacional del deporte y avanzar hacia un entorno más equitativo, aunque su eficacia dependerá de la implementación, seguimiento y evaluación de resultados a largo plazo.
En la actualidad, existen diversas iniciativas orientadas a fomentar la participación de las mujeres en el automovilismo, tanto desde el ámbito normativo como formativo. La FIA ha actualizado sus regulaciones incorporando lenguaje inclusivo, reflejando un cambio institucional en la concepción del deporte motor. Asimismo, programas como Girls on Track, F1 Academy y Detection Cell buscan identificar y acompañar a pilotos talentosas en su desarrollo hacia categorías superiores. Investigaciones y comunicados oficiales coinciden en que no existen barreras físicas o psicológicas que impidan a las mujeres competir en la Fórmula 1; el reto principal radica en crear estructuras institucionales que garanticen un acceso equitativo.
Las mujeres han desempeñado un gran papel en el desarrollo y éxito de la Fórmula 1, tanto dentro como fuera de la pista, sin embargo, el potencial de crecimiento y transformación será mayor si se eliminan los obstáculos que restringen su presencia. La igualdad y la inclusión, además de ser ideales de justicia, representan una oportunidad para impulsar la innovación y crecimiento, al enriquecer el automovilismo, con diferentes perspectivas, experiencias y enfoques.
Por ello resulta interesante y digno de celebrarse que la FIA continué trabajando para eliminar las barreras y estereotipos de género en el automovilismo mediante regulaciones más inclusivas y la creación de programas institucionales que amplíen las oportunidades para las mujeres en todos los niveles del deporte motor.
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