La Familia: Célula de la sociedad, en tiempos de redes sociales
Ana María Becerra
31 de Marzo, 2026

La Familia es la célula de la sociedad. Así recuerdo nos decían nuestros Maestros en nuestra educación primaria y quisiera aprovechar la oportunidad que me otorga Abogadas, para compartir una reflexión que espero sea de su interés y pueda transmitir mi preocupación, como Abogada y Madre.


En mi anterior artículo comentaba sobre mi relación con Faty mi amada hija que me impulso a crear proyectos como la ludoteca. Hoy mi relación con ella me ha impulsado a repetir en cada foro en el que tengo oportunidad, la importancia de cuidar su niñez y su educación.


Como Maestra he transmitido mi preocupación y con tristeza también me he dado cuenta de la orfandad moderna en la que viven muchos de mis alumnos y muchos niños con los que de alguna forma u otra he tenido la fortuna de coincidir.


Este nuevo término de orfandad, relacionado con los niños ausentes de padres que dedican la gran mayoría del tiempo a estar al pendiente de sus redes sociales, de tomarse una fotografía, de registrar el momento en lugar de vivirlo, de pretender vivir un mundo que no les pertenece, de competir constantemente y dejar crecer a sus hijos en completa soledad, dejando su educación en manos de la persona encargada del servicio doméstico, sus maestros y en el mejor de los casos de sus abuelos o familiares.


Y mi idea no es satanizar el uso de las redes o de la tecnología, sino de darle la importancia, lugar y tiempo que merecen.

Seguramente te hace sentido ver familias completas en restaurantes, cada uno con su teléfono móvil en la mano y los más pequeños con una tableta electrónica o peor aún con un teléfono móvil. Y entonces ¿cuándo vamos a conversar? ¿cuándo vamos a escuchar lo que nuestros hijos necesitan decirnos? ¿cuándo dedicaremos ese tiempo a nosotros o a ellos? ¿cuándo disfrutaremos de la presencia de nuestra familia?


Si tienes mí misma preocupación, seguramente has notado en clases extraescolares como la inmensa mayoría no está al pendiente de sus hijos y sus logros, sino del teléfono móvil y es una tristeza ver que sólo los abuelos y algunos pocos padres y madres presentes, están al pendiente de sus hijos y de sus grandes logros. 


Seguramente también has acudido a eventos escolares, en los que la mayoría de los asistentes están al pendiente de grabar video, de tomar una foto y no de vivir la experiencia, de disfrutar cada segundo de ese baile o esa canción que llevan practicando meses. 

O algo que a mi parecer considero terrible, que es estar en la playa viendo imágenes de las vacaciones de alguien más, de la vida de alguien más y dejar pasar ese momento en el que tal vez sin el teléfono móvil, estarían disfrutando de un rato agradable en soledad o en compañía de alguna persona. 


Otro absurdo que me llena de preocupación es ver a madres pasear perros, para que sus empleadas domésticas se encarguen de acompañar a sus hijos pequeños al parque, eso en el mejor de los casos, pues por lo regular los parques están abandonados o con pocos usuarios, mismos que aumenta únicamente o cuando no hay luz o cuando no hay servicio de internet. Esto de verdad me llena de preocupación y me hace preguntar ¿qué nos está pasando como familia? ¿qué nos está pasando como sociedad? 


Siempre he considerado que lo más importante que tenemos en nuestra vida es nuestro tiempo y nuestra salud, pues ninguno de los dos se puede comprar; pero desgraciadamente hoy en día, estamos dedicando nuestro tiempo a un objeto, no a nuestros hijos, no a nuestra familia y lo peor no a nosotras mismas. 


Necesitamos como sociedad urgentemente regresar a nuestros orígenes, recordar que los Maestros no son los educadores de nuestros hijos, que una niñez plena, feliz y correctamente guiada, pagará en un futuro cuando esos niños dejen de serlo y se conviertan en adultos, con valores transmitidos por personas, no por pantallas.


Es importante encontrar ese equilibrio entre sacar provecho a las redes y dedicarle nuestra vida casi entera.


No es posible cambiar el mundo, pero si algunos malos hábitos y con pequeñas acciones y no palabras, podremos generar un cambio en nuestra comunidad, en nuestra sociedad, en nuestro pequeño mundo, pues recordemos, para nuestros hijos su familia es su primer y gran mundo. 


Requerimos como mamás dejar de sentir lástima, de decir que nuestra vida es más complicada por el sólo hecho de ser mamás. En nosotras está darle la vuelta a esos retos, para que se vuelvan aprendizajes y herramientas que seguramente podemos aplicar en nuestro trabajo que hoy exige de una respuesta casi inmediata.


Así que, si alguna vez me lees mi querida Faty, no tengo más que agradecimiento para ti, pues mis habilidades de negociación, solución de conflictos, planeación financiera, trabajo en equipo, delegación de responsabilidades y organización han crecido enormemente gracias a ti y si bien aún me falta camino en el tema de buscar un equilibrio en la vida personal y laboral, considero poco a poco lo lograré con tu valiosa ayuda.


Finalmente te invito al terminar de leer este artículo le regales unos minutos a tu familia, a tus hijos o a ti misma y en el próximo evento escolar dejes de grabar, los resultados te asombraran. 


*El contenido de este artículo es publicado bajo la responsabilidad de su autora y no necesariamente refleja la posición de Abogadas MX.

Ana María Becerra

Ana María Becerra es Socia de la Firma Nacional de abogados EC Rubio, con más de 25 años de experiencia en Derecho Laboral, cuenta con una Especialidad en Derecho del Trabajo y es Maestra en Derecho por la Universidad Autónoma de Querétaro. Es Expresidente de la Asociación de Abogados Laboralistas del Estado de Querétaro y reconocida como Next Generation Partner en la Práctica Laboral por “The Legal 500” en su edición 2025.

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